Behind the Greens - Vol. 5
De una finca mallorquina a uno de los resorts de golf más distintivos de España
Queridos amantes del golf,
Pula Golf Resort no comenzó como un destino de golf. Mucho antes de recibir a jugadores internacionales, grandes torneos y viajeros del golf de toda Europa, estas tierras en Son Servera eran una finca agrícola en funcionamiento. Ese origen sigue siendo relevante hoy, y se percibe casi de inmediato al llegar. Hay una sensación de paz, proximidad y autenticidad, algo real y arraigado en la tradición mallorquina. No es algo diseñado; es algo que siempre ha estado ahí.
El campo: un recorrido técnico definido por la estrategia y la precisión
El club abrió oficialmente en 1995, pero su verdadera transformación llegó entre 2004 y 2006, cuando José María Olazábal rediseñó el campo con una ambición clara: cumplir con las exigencias del golf internacional y profesional. El resultado es un recorrido largo y técnico, un par 72 de 6.246 metros, donde el green es visible desde el tee en 14 hoyos. Es un detalle que puede parecer menor al principio, pero una vez lo juegas, entiendes cuánto define la experiencia.
La propia descripción de Olazábal explica mejor que nada la personalidad del campo. Pula es una prueba técnica, donde los hoyos largos y exigentes se equilibran con auténticas oportunidades de recuperación. Los pares 3 destacan por su dificultad, los greens son pequeños y están en constante movimiento, y el viento —casi siempre presente en esta zona de Mallorca— añade una capa extra de complejidad. No es un campo donde puedas repetir el mismo golpe una y otra vez. Exige control, estrategia y capacidad de adaptación en cada momento.
Si hay un hoyo que resume todo esto, es el hoyo 16. Al preguntar a Arnau Sala, Director General de Pula Golf, lo señala sin dudar como el hoyo insignia. Un par 4 de 435 yardas, hándicap 5, con caída descendente y dogleg hacia la izquierda. Desde el tee, estás encuadrado por un lago a un lado y bunkers al otro. A medida que avanzas, el green está completamente protegido por agua en su lado izquierdo. Es un hoyo bonito, pero también preciso, y en muchos sentidos refleja el campo: visualmente impactante, técnicamente exigente y nunca casual.
Un legado familiar arraigado en Mallorca y transmitido a través de generaciones
Sin embargo, Pula no es solo el campo. Su historia es también una historia familiar. Arnau no habla del proyecto como algo individual; al contrario, insiste en que el éxito pertenece a todos los implicados. El proyecto comenzó con su padre, Romeo Sala, y hoy Arnau lo lidera como director general, apoyado tanto por él como por Marina, a quien describe como su mano derecha. Los valores que definen el club no son conceptos abstractos, sino muy concretos: tradición, cultura mallorquina y familia. Más que un campo de golf, Pula se presenta como algo que se transmite de generación en generación.
De izquierda a derecha:
Una fotografía que cuenta la historia. Romeo Sala de niño, junto a su tío abuelo Mariano Massanet, propietario de la finca donde hoy se encuentra Pula Golf Resort.
La joya escondida de Pula. Al fondo, la capilla que hoy forma parte del paisaje cotidiano del resort.
Otro símbolo de Pula. Doña Amalia, madre de Romeo, frente a la torre del Petit Hotel de Pula.
Esa continuidad es visible en la propia finca. En el centro de todo se encuentra una finca mallorquina del siglo XVI, que se ha conservado incluso mientras el resort crecía a su alrededor. La capilla data de 1803, y el hotel, actualmente con 38 habitaciones, ha ido ampliándose progresivamente: primero 10 habitaciones en 1997, luego 14 más en 2017 y finalmente el resto en 2022. Es un crecimiento que se percibe medido, nunca forzado y siempre conectado con lo existente.
El entorno juega un papel fundamental en la experiencia. El campo se integra en un paisaje que incluye cinco lagos, vegetación autóctona y un huerto en uso activo. Cerca del hoyo 15, un talayot (estructura prehistórica de piedra) conecta el lugar con una historia mallorquina mucho más antigua. También hay un torrente natural que cruza cuatro calles y que no puede ser tocado, un detalle pequeño pero revelador de cómo el terreno se respeta en lugar de ser sobreintervenido.
A lo largo de los años, Pula ha construido un sólido legado competitivo. Ha acogido eventos como el PGA European Tour Mallorca Classic, Mallorca Skin Games y el Olazábal & Nadal Invitational, atrayendo a jugadores como José María Olazábal, Rafa Nadal, Pep Guardiola, Bernard Langer, Darren Clarke, Grégory Bourdy, Peter Hanson y Miguel Ángel Jiménez. Posteriormente, la cobertura del sector añade más contexto, destacando que Pula fue sede de cinco ediciones del Mallorca Classic entre 2003 y 2007, así como del Iberdrola Open en 2010 y 2011, con jugadores como Sergio García, Padraig Harrington, Shane Lowry y Danny Willett. Es, claramente, un campo que ha demostrado su nivel al más alto nivel.
Aun así, Pula no se define solo por los torneos. El resort ha ampliado la experiencia global del golf con un amplio campo de prácticas de dos niveles, uno de ellos cubierto, además de dos greens de putting, un pitching green, una Golf Academy y un Fitting Centre. También cuenta con uno de los primeros TrackMan Range de Mallorca, reflejando una clara intención de combinar tradición y tecnología.
Golf Performance Center: un nuevo capítulo centrado en el rendimiento y el desarrollo durante todo el año
Esta evolución se hace aún más evidente con la llegada del Golf Performance Center. Introducido recientemente, posiciona a Pula como algo más que un lugar donde jugar o alojarse. Se concibe como un entorno de golf completo, un enfoque 360 grados que incluye escuelas especializadas, programas junior, coaching de élite, fitting personalizado y entrenamiento físico. La incorporación de fisioterapia y desarrollo atlético refuerza esta idea: el rendimiento se entiende aquí de forma integral.
En el centro de esta nueva etapa se encuentra Daniel Imhof, Head Pro y miembro de la Swiss PGA, PGA España y PGA de Alemania, además de club fitter con más de 20 años de experiencia. Su perfil internacional encaja con la dirección del centro. A su alrededor, la estructura está claramente definida: Schweizer Golfschule, VIP Golfakademie Mallorca, Pula Golf Academy y Pula Junior Academy, junto a servicios de fitting y rendimiento.
S’Era de Pula: del huerto a la mesa, en el sentido más literal
El lado gastronómico de Pula sigue la misma lógica que todo lo demás: parte de la tierra. En S’Era de Pula, el concepto “del huerto a la mesa” es literal. El huerto del resort supera los 11.000 metros cuadrados, y en verano prácticamente todo el menú procede de él.
El restaurante está dirigido por Margarita Brunet Casellas, quien lleva más de cuatro años al frente, y su cocina combina base mediterránea con influencias internacionales.
Algunos detalles lo explican mejor que cualquier descripción. Los canelones de pollo rústico con foie son considerados el plato estrella. El flan es el postre favorito de Romeo Sala y se mantiene permanentemente en carta. El favorito de Arnau es el “sam” de cerdo ibérico, inspirado en la cocina coreana. Incluso el espacio cuenta: la mesa 100, en una esquina de la terraza, es la recomendada por Margarita por sus vistas abiertas y su sombra.
Torneos y eventos: equilibrio entre alta competición y juego diario
El calendario de eventos añade otra capa a esta identidad. Pula acoge torneos corporativos, competiciones federadas, eventos benéficos y torneos de la Federación Balear. Entre ellos destaca The Battle of Stars, tanto por su visibilidad como por su carácter solidario, apoyando causas como la ELA y la esclerosis múltiple, reuniendo figuras como Rafael Nadal, Pep Guardiola o Batistuta.
Al mismo tiempo, existe un equilibrio práctico: muchos huéspedes juegan con paquetes de golf ilimitado, por lo que el campo no puede cerrarse fácilmente para torneos. Esto limita el número de eventos, pero garantiza que el juego diario siga siendo el eje de la experiencia.
Sostenibilidad: un compromiso a largo plazo aplicado en el día a día
La sostenibilidad es otra área en la que Pula muestra un enfoque muy concreto. El resort lleva años trabajando para reducir el uso de plástico, mejorar la eficiencia y disminuir el consumo de agua. Ya se han instalado paneles solares en el restaurante, con planes de ampliarlos aún más. La gestión del agua está cuidadosamente controlada: el riego utiliza agua de lago, el agua de lluvia se reutiliza y el drenaje se redirige de nuevo al sistema en lugar de perderse.
El equipo de mantenimiento, liderado por Alex Márquez durante los últimos 15 años, está formado por 13 personas. La elección del césped, bermuda en el campo y agrostis en los greens, responde directamente al clima de Mallorca, requiriendo menos agua sin perder calidad. La maquinaria incluye marcas como Jacobsen y John Deere, junto con segadoras robóticas en zonas más tranquilas, y existe un plan claro para transicionar progresivamente hacia equipos híbridos y, finalmente, eléctricos. Al mismo tiempo, se están utilizando programas de bioestimulantes para fortalecer el césped de forma natural y reducir al máximo los tratamientos químicos.
Una de las mejoras más significativas recientes es la implementación de la tecnología TDR, que permite al equipo detectar zonas secas y regar únicamente donde es necesario. El resultado es una reducción medible en el consumo de agua y energía, demostrando que la sostenibilidad no es solo un concepto, sino algo aplicado en las operaciones diarias.
Incluso el mejor momento para experimentar Pula refleja su carácter dual. Muchos huéspedes prefieren jugar entre las 10 y las 12 de la mañana, cuando las condiciones son más estables. Arnau, sin embargo, destaca un momento muy diferente: en verano, alrededor de las 19:00, cuando el sol comienza a caer, el campo se vuelve más tranquilo, la luz más suave y la experiencia más personal. Menos jugadores, más silencio, más conexión con el entorno.
Un lugar que evoluciona sin perder su esencia
En definitiva, lo que hace distintivo a Pula Golf Resort no es una sola característica, sino la manera en que todo se une. Un campo técnico diseñado por Olazábal, un proyecto liderado por una familia, un paisaje profundamente conectado con Mallorca, un compromiso real con la sostenibilidad, un concepto gastronómico arraigado en su propia tierra y una evolución constante hacia el rendimiento y la innovación.
Es, en última instancia, un lugar que ha crecido sin perder su origen. Como expresa Romeo Sala: “El legado está asegurado. Mi hijo Arnau, como director general, ha entendido perfectamente su significado, igual que yo lo entendí de su abuela, y como esperamos que también lo hagan las futuras generaciones. Pula es pasado, presente y futuro. Pula es eterna.”
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