Behind The Greens - Vol. 8
Vall d'Or Golf. Donde el golf se encuentra con el Mediterráneo
Hay campos de golf donde el mar aparece de vez en cuando, como un telón de fondo lejano entre hoyos. Vall d'Or Golf es diferente. Aquí, el Mediterráneo es un compañero constante. Se deja ver desde los tees elevados, acompaña fairways enteros y vuelve a aparecer desde la terraza de la casa club, donde los jugadores suelen quedarse mucho tiempo después de embocar el último putt.
Situado sobre la costa entre Cala d'Or y Portocolom, Vall d'Or ofrece algo cada vez más difícil de encontrar: una experiencia de golf que resulta a la vez espectacular y cercana, moldeada tanto por su paisaje como por las personas que han construido su reputación durante casi cuatro décadas. Desde el momento en que uno llega, se percibe una sensación de calma y cuidado. La casa club es elegante, pero sin pretensiones; el entorno está impecablemente cuidado y el ambiente es acogedor. Se siente menos como un resort y más como un club donde las personas disfrutan genuinamente de pasar su tiempo.
De un campo de nueve hoyos a uno de los grandes referentes del golf en el sureste de Mallorca
Vall d'Or Golf abrió sus puertas en 1986 como un modesto campo de nueve hoyos en la finca de Es Turó, propiedad de Antonio Lladó, primer presidente del club. El proyecto nació de la pasión por el golf y del deseo de aprovechar una de las ubicaciones más privilegiadas del sureste de Mallorca.
A medida que crecía la popularidad del club, también lo hacían sus ambiciones. Entre 1991 y 1993, Vall d'Or experimentó una importante ampliación que transformó el recorrido original en el campo de 18 hoyos que existe en la actualidad. Los nueve hoyos que hoy conforman la primera vuelta fueron añadidos durante esta fase, creando una experiencia de juego más completa y variada, al tiempo que se preservaba el carácter natural de la finca.
Al conversar con Israel Rodríguez, director de Vall d'Or Golf, hay una idea que surge una y otra vez: Vall d'Or nunca ha intentado convertirse en algo que no es. El objetivo siempre ha sido mejorar la experiencia sin perder la atmósfera que ha hecho que generaciones de golfistas regresen año tras año. Es una filosofía que puede apreciarse en toda la propiedad, donde la tradición y la mejora continua conviven de forma natural.
Hoy, el club representa mucho más que un campo de golf. Se ha convertido en un lugar de encuentro donde el deporte, la gastronomía, la formación y la vida social se unen con el Mediterráneo como telón de fondo.
El recorrido: dos personalidades, una vuelta inolvidable
Diseñado por el arquitecto californiano Bradford Benz, Vall d'Or Golf es un par 71 de aproximadamente 5.538 metros desde las barras blancas. Sin embargo, las cifras por sí solas no explican el verdadero carácter del recorrido.
Lo que hace especialmente memorable a Vall d'Or es el contraste entre sus dos vueltas de nueve hoyos.
Los primeros hoyos son más técnicos y estratégicos, serpenteando por un terreno ondulado rodeado de pinos, almendros y olivares. Los fairways son más estrechos, los cambios de desnivel más frecuentes y la precisión adquiere mayor importancia que la potencia. El paisaje resulta íntimo y profundamente mediterráneo.
Después, casi sin que el jugador lo perciba, el recorrido comienza a abrirse. Los nueve hoyos finales descienden hacia la costa, revelando fairways más amplios, horizontes abiertos y vistas al mar cada vez más espectaculares. Es como si el campo invitara gradualmente a los jugadores a abandonar el interior para acercarse al Mediterráneo.
Entre sus hoyos más destacados, el hoyo 3 sigue siendo, sin discusión, el hoyo insignia del recorrido. Este espectacular par 5 comienza desde un tee elevado con vistas panorámicas sobre la bahía de Portocolom antes de descender hacia un green enclavado entre formaciones rocosas en la ladera. Es uno de esos hoyos que los jugadores fotografían casi con la misma frecuencia con la que lo juegan.
El hoyo 18 ofrece un final igualmente memorable. Se trata de un exigente par 3 situado justo frente a la casa club, que exige un golpe de salida ejecutado con total convicción y que, en muchas ocasiones, determina el recuerdo con el que los jugadores terminan su vuelta.
A lo largo de todo el recorrido, la cambiante topografía, las vistas al mar y un diseño estratégico garantizan que Vall d'Or Golf resulte atractivo para golfistas de todos los niveles, recompensando siempre un juego inteligente y bien planificado.
Más que dieciocho hoyos: un club construido en torno a una experiencia completa
Si hay algo que los jugadores mencionan constantemente al hablar de Vall d'Or Golf, es que la experiencia va mucho más allá del propio golf.
La casa club es el corazón de esa experiencia. Luminosa, acogedora e impecablemente cuidada, actúa como el centro social del club. Recepción, vestuarios, taquillas, servicio de guarda de palos, tienda profesional, alquiler de buggies y restaurante se integran en un mismo espacio, diseñado para invitar a los jugadores a quedarse tanto antes como después de su vuelta.
El ambiente es marcadamente cercano y personal. La rotación del personal es excepcionalmente baja, lo que ha permitido crear relaciones duraderas con socios y visitantes habituales. Muchos clientes regresan año tras año y son recibidos por rostros familiares que recuerdan no solo sus nombres, sino también sus hábitos y preferencias.
Ese sentimiento de continuidad se ha convertido en una de las señas de identidad de Vall d'Or Golf y es citado con frecuencia por los jugadores como una de las principales razones por las que siempre vuelven.
Academia e instalaciones de práctica: invirtiendo en la próxima generación
Una de las inversiones más importantes realizadas por el club en los últimos años ha estado centrada en la formación y el desarrollo de jugadores.
Vall d'Or Golf ha ampliado y reforzado tanto su academia de golf como la de tenis, incorporando además nuevos recursos dedicados a la preparación física y al desarrollo deportivo. El objetivo es claro: consolidar el club como un centro de referencia para la formación de jugadores de todas las edades y niveles en la región.
La academia de golf ofrece clases impartidas por profesionales de la PGA, entrenamientos individuales, sesiones en grupo y un programa específico para jóvenes. Estas actividades se complementan con unas completas instalaciones de práctica que incluyen un driving range, putting green y zonas de juego corto, proporcionando a los jugadores todas las herramientas necesarias para mejorar su nivel.
Esta inversión refleja una visión más amplia de Vall d'Or Golf: no solo como un lugar donde jugar, sino también donde aprender, entrenar y evolucionar como golfista.
Gastronomía: la terraza de la que todo el mundo habla
Con vistas panorámicas sobre el campo y el Mediterráneo, el Restaurante Vall d'Or Golf se ha convertido en uno de los puntos de encuentro más reconocidos del sureste de Mallorca. Muchos visitantes llegan atraídos por el golf y terminan quedándose para disfrutar de un almuerzo, una copa al atardecer o una cena con el paisaje como protagonista.
Gestionado por Grupo Marport, combina cocina mediterránea con influencias internacionales. La carta ha sido diseñada para conquistar por igual a golfistas, residentes locales y visitantes que acuden expresamente por la propuesta gastronómica.
Entre los platos más destacados se encuentran la hamburguesa casera, una de las favoritas de los jugadores habituales; la ensalada César, especialmente popular después de una ronda en verano; y el ceviche de lubina, convertido ya en uno de los platos insignia del restaurante. Más recientemente, el pulpo con arroz negro, bisque de gambas y mojo rojo se ha consolidado como otro de los grandes favoritos.
El ambiente alcanza su punto álgido los viernes por la tarde, cuando las barbacoas al aire libre, las paellas, la música en directo y un ambiente relajado convierten la terraza en uno de los encuentros sociales más agradables de la zona.
Cuando el sol comienza a ponerse sobre la costa, resulta fácil entender por qué muchos jugadores consideran esta terraza tan memorable como el propio campo de golf.
Eventos y comunidad: un club profundamente conectado con su entorno
El golf siempre ha sido el eje central de Vall d'Or, pero la comunidad ha adquirido una importancia igualmente relevante.
El calendario anual combina competiciones del club, torneos abiertos, pruebas federadas e iniciativas solidarias, creando una programación que mantiene al club activo durante todo el año.
Entre las tradiciones más populares destaca el "Miércoles Golf", una competición semanal abierta a jugadores durante toda la temporada. El club también acoge prestigiosos torneos como el Torneo Cajamar, el Trofeo Marqués de Melilla, el Torneo Ayuntamiento de Felanitx y la competición Habecu Guardia Civil.
El gran acontecimiento del calendario es, sin embargo, el Robinson Classic a beneficio de la Fundación Rafa Nadal. Celebrado el primer sábado de septiembre, está considerado el torneo amateur de golf más antiguo de Mallorca y continúa siendo uno de los eventos más esperados del año.
Todos estos eventos refuerzan la estrecha relación del club con las comunidades de Portocolom, Cala d'Or y Felanitx, asegurando que Vall d'Or permanezca profundamente vinculado a la región que representa.
Sostenibilidad: jugar con menos agua, no con menos calidad
Como muchos campos de golf de Mallorca, Vall d'Or Golf afronta un desafío que define cada vez más el futuro del golf en el Mediterráneo: el agua.
Lejos de considerar este reto como una limitación, el club lo ha convertido en una oportunidad para replantear la forma en que se gestiona el recorrido.
En los últimos años, Vall d'Or Golf ha desarrollado un ambicioso programa de mejoras medioambientales, comenzando por una notable reducción del 43 % de la superficie de riego. Gracias a ello, el club utiliza actualmente casi la mitad del agua que necesitaba anteriormente, manteniendo intactas tanto las condiciones de juego como la calidad visual del campo.
Las zonas que ya no requieren riego se están transformando progresivamente en espacios naturales que se integran de forma más auténtica en el paisaje. Lejos de perjudicar la experiencia de juego, estos espacios refuerzan la identidad mediterránea del recorrido y favorecen la biodiversidad local.
El club también ha sustituido diferentes variedades de césped por especies que requieren menos agua y toleran mejor el uso de agua reciclada de menor calidad. Toda el agua utilizada para el riego procede de la depuradora de Portocolom, donde recibe un tratamiento adicional antes de llegar al campo.
Las inversiones también se han dirigido a los sistemas de riego, la infraestructura para el tratamiento del agua, las redes de bombeo y la eficiencia energética. Los resultados son medibles: una instalación fotovoltaica produce actualmente aproximadamente 112.000 kWh al año, cubriendo alrededor del 21 % del consumo eléctrico de la casa club y de la estación de bombeo.
Incluso la reciente renovación de los bunkers refleja esta filosofía. En lugar de desechar la arena retirada, esta se ha reutilizado para crear waste bunkers en otras zonas del recorrido.
Detrás de todas estas iniciativas hay un equipo de mantenimiento formado por once profesionales a tiempo completo, reforzado durante los meses de verano, que trabaja con un parque de maquinaria en constante modernización. Solo en los últimos tres años, aproximadamente el 30 % del equipamiento ha sido renovado.
El mensaje es claro: la sostenibilidad en Vall d'Or Golf no es una acción de marketing. Es una necesidad operativa afrontada con inteligencia, inversión y una visión a largo plazo.
Mirando al futuro: un lugar al que siempre se vuelve
Al final, lo que los jugadores recuerdan de Vall d'Or Golf rara vez es un único golpe.
Es la sensación de terminar una vuelta sobre la costa, contemplando Portocolom y el Mediterráneo desde una terraza que parece situada exactamente en el punto donde el golf se encuentra con el mar. Es la familiaridad de un equipo que reconoce a quienes regresan, el contraste entre dos recorridos completamente diferentes y la sensación de que cada detalle ha sido cuidadosamente pensado.
El campo ha evolucionado enormemente desde sus inicios como un modesto recorrido de nueve hoyos en 1986. Sin embargo, su esencia permanece prácticamente intacta: un club de golf moldeado por su paisaje, definido por las personas que lo hacen posible e inseparable del Mediterráneo que lo rodea.